Todo lo que necesitas saber sobre la hipermetropía

Cuando el ojo es demasiado estrecho o cuando, por la forma que tienen su cristalino y/o su córnea, los rayos entran en él de manera divergente, se dice que la persona padece hipermetropía. Para entender bien lo que ocurre, es preciso comprender, a grandes rasgos, el proceso de enfoque. La córnea y el cristalino son dos lentes que forman parte de ojo. La primera está en su capa externa y se encarga, principalmente, de protegerlo (junto con el párpado) y de intervenir en el enfoque. La función fundamental del cristalino, una lente que se encuentra entre el iris y el humor vítreo, es hacer que los rayos de luz converjan en la retina, donde son registrados por células sensibles a la luz y el color (conos y bastones) para ser enviados a través del nervio óptico al cerebro, donde son interpretados; es decir, traducidos a imágenes.

En el caso de los hipermétropes, las imágenes que capta el ojo, se proyectan detrás de la retina (en lugar de sobre la misma), haciendo que la persona que padece este error refractivo, perciba los objetos de forma borrosa, principalmente, los que se encuentran cerca. El hipermétrope a veces puede tener problemas para ver con nitidez los objetos lejanos, puesto que “ver de lejos” también puede suponerle dificultades de enfoque.

¿Cuándo aparece la hipermetropía?

La gran mayoría de los bebés (el 75% aproximadamente), padecen hipermetropía. Este defecto visual en los primeros días de vida es debido a la falta de maduración del ojo, y va desapareciendo a medida que se va desarrollando.

La hipermetropía suele detectarse en la edad infantil, hacia los 6 años, cuando se lleva al niño a una revisión visual. Es importante mencionar que, salvo que se detecten problemas antes o haya antecedentes de defectos visuales importantes (altas ametropías), los niños deben acudir a un especialista visual a los 6 meses y en torno a los 5-6 años.

La hipermetropía puede aparecer en la edad adulta; relacionada con la presbicia o vista cansada, e ir aumentando con los años.

Para que la persona hipermétrope lleve la corrección óptica adecuada, es fundamental acudir a revisiones visuales. El especialista de la visión será quién determine la frecuencia más adecuada en cada caso.

 

Salud visual

Los síntomas de la hipermetromiopía ¿Cómo se manifiesta?

El hipermétrope sin la corrección visual adecuada manifiesta diversos síntomas:

  • Dificultades para ver los objetos cercanos y realizar actividades como leer, escribir o estudiar, que pueden manifestarse en la infancia a través de problemas de rendimiento escolar.
  • Sensación frecuente de fatiga ocular.
  • Dolores de cabeza recurrentes.
  • Ojos rojos, sensación de picor o arenilla al final del día o tras haber realizado una actividad para la que es necesaria la visión de cerca.

¿Cómo se trata la hipermetropía?

Este defecto refractivo no se puede prevenir. Sin embargo, detectarlo en sus inicios ayuda a corregirlo convenientemente, evitando los síntomas asociados mencionados. En la mayoría de los casos, la hipermetropía se corrige con el uso de lentes oftálmicas. En las personas hipermétropes los rayos de luz entran en el ojo de manera divergente. Para corregir esto es necesario el uso de lentes convexas. Es decir, más gruesas en el centro y más delgadas en los bordes. El diseño o superficie de estas lentes hace que los rayos converjan sobre la retina, y no detrás de la misma, proporcionando a la persona una mayor nitidez de los objetos que mira.

La hipermetropía puede corregirse con lentes de contacto y, en algunos casos, con lentes de ortoqueratología. Esta técnica consiste en el uso de lentes rígidas durante la noche que moldean la córnea y mejoran la nitidez de la visión.

Esta ametropía también puede solucionarse de forma quirúrgica. Cuando el grado de hipermetropía es bajo, se puede realizar cirugía refractiva corneal. Sin embargo, cuando es alto, se recomienda colocar lentes intraoculares que se sitúan entre la córnea y el cristalino, conocidas como “lentes fáquicas”. La operación para corregir la hipermetropía es muy delicada y será el especialista de la visión quien decida la conveniencia o no de llevarla a cabo, quien valore los riesgos y las probabilidades de éxito.

¿Hipermetropía, presbicia y fatiga visual? Síntomas parecidos, causas diferentes

Es posible confundir la hipermetropía con la fatiga visual o con la presbicia, también llamada vista cansada ya que, aunque son problemas diferentes, presentan síntomas similares. Mientras que la hipermetropía es, como hemos explicado, un error refractivo causado por la especial morfología del ojo, la fatiga visual es un episodio puntual ocasionado por haber sometido a la vista a un sobreesfuerzo y la presbicia, o vista cansada, consecuencia natural del paso de los años.

  • La fatiga visual aparece cuando los ojos se ven sometidos a un importante esfuerzo de enfoque. Para llevar a cabo el enfoque, es necesario comprender el funcionamiento del músculo ciliar. Este músculo con forma de anillo está situado en el interior del ojo, y adherido al cristalino a través de ligamentos suspensorios. Para enfocar un objeto cercano, el músculo ciliar se contrae, las fibras que constituyen el ligamento suspensorio se relajan y, como consecuencia, el cristalino se abomba, haciéndose más esférico. Para ver con nitidez objetos lejanos, el músculo ciliar se dilata y la tensión de los ligamentos suspensorios aumenta, lo que provoca que el cristalino se vuelva más delgado, disminuyendo su convexidad y reduciendo, como consecuencia, su capacidad de refracción. La fatiga visual se produce cuando se lleva a cabo una actividad que exige una visión de cerca continuada, como leer, consultar el ordenador o escribir, por ejemplo ofreciendo una visión menos nítida, así como sensación de picor, escozor, arenilla o dolor de cabeza. Este malestar también aparece cuando se realizan cambios continuados de enfoque (conducir, por ejemplo); pasando de la visión próxima a la visión de lejos, el músculo ciliar también se “cansa”, produciendo las molestias mencionadas.
  • La presbicia o vista cansada es una consecuencia lógica del paso de los años. A partir de los 40-45 años, el cristalino se vuelve más rígido, menos flexible, lo que dificulta su abombamiento y hace más difícil percibir los objetos situados en el plano cercano. La presbicia no se puede prevenir y se corrige, principalmente, mediante lentes oftálmicas. Una vez que la vista cansada se manifiesta, los episodios de fatiga visual se multiplican. Además, cuando aparece la presbicia el riesgo de hipermetropía aumenta ya que, en ocasiones, los problemas refractivos propios de la hipermetropía estaban siendo compensados a través de los cambios del cristalino.

La hipermetropía, una ametropía muy común

Aunque los casos de hipermetropía no son tan comunes como los de miopía, la aparición (tardía en muchos casos) de esta ametropía, unida a la cada vez más (y afortunadamente) longeva vida de las personas, hacen de este defecto refractivo un  problema a vigilar.