Todo lo que necesitas saber sobre la graduación de la vista

La graduación visual permite saber la calidad visual de una persona, la nitidez con la que percibe los objetos situados a corta, media o larga distancia. La dioptría es la unidad de medida que se emplea en óptica y sirve para designar la capacidad de refracción de una lente. Es decir, el “poder” que posee para corregir el desenfoque visual de una persona.

Dependiendo del error refractivo o ametropía que se quiera corregir, las lentes pueden ser convergentes (cuando concentran los rayos de luz hacia un punto) o divergentes (cuando los dispersan).

  • Las personas con miopía tienen el ojo más alargado de lo normal y, en consecuencia, los rayos de luz que atraviesan la córnea y el cristalino (las dos lentes que intervienen en el enfoque) convergen antes de llegar a la retina (pantalla que capta las imágenes que posteriormente se envían al cerebro). Como consecuencia de esto, los miopes tienen dificultades para percibir con nitidez los objetos situados a larga distancia. Para corregir este defecto refractivo es necesario usar una lente divergente, que disperse los rayos antes de llegar al ojo para, de este modo, permitirles llegar más lejos, a su objetivo que es la retina.
  • Las personas con hipermetropía tienen el ojo más estrecho de lo normal. Eso significa que los rayos de luz que entran por la pupila se enfocan detrás de la retina, dificultando la nitidez con la que perciben los objetos situados en el plano cercano. Para conseguir que los rayos converjan en la retina, los hipermétropes necesitan usar lentes convergentes, que permitan a los rayos concentrarse en la retina.
  • Las personas con astigmatismo tienen la córnea ovalada o irregular, lo que hace que los rayos de luz no se proyecten en un solo punto, sino en varios. Como consecuencia de esto, su visión es más compleja, ya que pueden tener visión borrosa a algunas distancias y, del mismo modo, tener una visión nítida y con detalle a algunas distancias. Este defecto visual puede tener cosas en común con la miopía y/o con la hipermetropía. Por lo que las necesidades de convergencia o divergencia de las lentes de un astígmata son diferentes en cada caso concreto.
  • Las personas con presbicia tienen problemas para percibir los objetos situados en el plano de cerca. A diferencia de los hipermétropes, este error refractivo no está determinado por el tamaño del ojo, sino por el paso de los años. El cristalino es una lente que participa en el enfoque y que se abomba o estira dependiendo de las necesidades visuales. Con la edad, esta lente se va volviendo más rígida y perdiendo la capacidad de abombarse para percibir con nitidez los objetos situados en la visión próxima. Las lentes del présbita deberán diseñarse teniendo en cuenta esta dificultad y, también, otros defectos visuales que pueda o no tener la persona. Los présbitas pueden corregir su defecto visual con diferentes tipos de lentes, monofocales, bifocales o progresivas.

¿Sabes interpretar tus graduaciones?

Con cada par de lentes Essilor, recibirás una tarjeta de autenticidad en la que aparecen diferentes números. Para saber su significado, debes tener en cuenta que:

  • A mayor número de dioptrías necesitas mayor corrección.
  • Una lente que tiene una dioptría puede enfocar la luz a un metro; la de dos a 50 centímetros y la de 3 a 33 centímetros etc.
  • El primer número que aparece en receta de tus lentes indica el grado de miopía o hipermetropía. Si tiene delante un signo negativo (-), significa que eres miope. Pero, si es un signo positivo (+), significa que eres hipermétrope.
  • El segundo número que aparece es el grado de astigmatismo. Si tiene delante un signo negativo (-) es que es miópico y, si tiene un signo positivo (+), es que es hipermetrópico.
  • El tercer número designa la dirección del astigmatismo, es decir su eje de orientación.
  • Si tienes presbicia, en la tarjeta puede aparecer otro valor que es el de la adición. Este número designa la cantidad en dioptrías que hay que añadir a tu graduación para corregir la vista cansada (la visión de cerca). Las lentes progresivas, por ejemplo, tienen adición.
  • En la receta pueden aparecer otros valores. Pregunta a tu óptico si tienes dudas.

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¿De qué depende adaptarse a unas gafas graduadas?

Cuando el número de dioptrías es bajo, la adaptación es mucho más sencilla sea cual sea el defecto refractivo (miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia). Si la visión binocular (utilización conjunta y coordinada de ambos ojos a la vez) es buena, la adaptación es también más fácil y rápida.

Sin embargo, si tienes una alta graduación (es decir, muchas dioptrías), es posible que necesites un periodo de adaptación. En ese tiempo, tu cerebro deberá adaptarse a los cambios visuales que brindan las nuevas lentes, ya que todo se verá de una manera muy diferente. Para ello, es preciso que aprendas a coordinar el movimiento de la mano y de la cabeza con el de los ojos. En poco tiempo (unas dos o tres semanas como máximo) el cerebro “reaprenderá” a mirar y percibirás la realidad de forma más nítida.

Es importante comentar al óptico cualquier problema de adaptación (visión borrosa, mareos…), sobre todo si no se consigue ver mejor pasados unos días; es posible que las lentes necesiten ser revisadas.

La falta de graduación: principal causa de ceguera en el mundo

Tal y como informan desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo hay aproximadamente 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas y 246 millones presentan baja visión.

La causa más importante de discapacidad visual son los errores de refracción no corregidos. Aunque, en los países de ingresos medios y bajos las cataratas siguen siendo la principal causa de ceguera. Un 90% de la carga mundial de discapacidad visual se concentra en los países de ingresos bajos. El 82% de las personas que padecen ceguera tienen 50 años o más.

La distribución mundial de las principales causas de discapacidad visual es la siguiente:

  • errores refractivos no corregidos: 43%;
  • cataratas no operadas: 33%;
  • glaucoma: 2%.

Aproximadamente 703 millones de personas tienen defectos refractivos no corregidos en todo el mundo, lo que ocasiona grandes pérdidas económicas derivadas principalmente de accidentes y bajo rendimiento laboral asociado con la mala visión. La OMS afirma que  mejorar la calidad visual supondría un ahorro de 202 millones de dólares anuales en el mundo.

Graduarse la vista: acude a tus revisiones

Graduarse la vista es fundamental para asegurar una buena calidad visual. Percibir la realidad con nitidez es clave para desenvolverse en el entorno y en la sociedad. Acudir a las revisiones visuales indicadas por el especialista de la visión y llevar la graduación adecuada en cada caso es fundamental para tener una buena calidad de vida.