Todo lo que necesitas saber sobre el astigmatismo

A diferencia de lo que ocurre con la miopía o la hipermetropía, el astigmatismo no tiene que ver con lo largo o estrecho que sea el ojo, sino con la forma que tiene su córnea. La córnea es una película o lente que protege el ojo de las agresiones externas y, además, participa en el enfoque. Mientras que los emétropes (personas que no presentan errores refractivos), los miopes y los hipermétropes tienen la córnea esférica, como medio balón de fútbol, los astígmatas tienen la córnea irregular u ovalada, como medio balón de rugby. Estas diferencias de morfología corneal determinan, en parte, la calidad de la visión:

  • En el caso de los emétropes, la imagen se proyecta en el punto justo de la retina (mácula), desde donde es enviada al cerebro, para ser “traducida a imágenes”.
  • Los miopes tienen dificultades para ver los objetos lejanos porque el enfoque de las imágenes se produce delante de la retina,
  • Las personas con hipermetropía ven peor los objetos que se sitúan en su campo de visión cercana, porque el enfoque de las imágenes se produce detrás de la retina.
  • Debido a las especiales condiciones de su córnea, las imágenes que captan los ojos de las personas que tienen astigmatismo no se proyectan en un solo punto, sino en varios. Esto hace que tengan la visión borrosa a diferentes distancias y, también, que puedan percibir pequeños detalles a diversas distancias.
  • El astigmatismo es un error refractivo muy común. Lo tienen más del 90% de las personas desde el nacimiento pero, en la gran mayoría de los casos, es muy leve y no necesita corrección.

Tipos de astigmatismo

Existen dos tipos de astigmatismo: regular e irregular.

El astigmatismo regular

suele afectar a la córnea sólo, aunque también puede ser acomodativo (derivado de otro tipo de problemas relacionados con el enfoque). Se reconoce porque muestra diferente orientación y nitidez en visión lejana y cercana. En la mayoría de las ocasiones, está vinculado a disfunciones leves de la visión binocular. El astigmatismo regular puede ser:

  • Directo: Es el más habitual. Suele presentarse en personas jóvenes
  • Inverso: Aparece con más frecuencia en edades avanzadas.
  • Oblicuo: En este tipo de astigmatismo el eje de graduación está situado oblicuamente.

El astigmatismo irregular

es menos frecuente y es más complicado de compensar. Está debido principalmente a la forma o el funcionamiento de córnea y/o de cristalino, una lente situada entre el iris y el humor vítreo, que lleva a cabo la convergencia de los rayos de luz sobre la retina o enfoque. La detección precoz es muy importante en este tipo de ametropía, el profesional de la visión deberá estudiar cada caso para determinar la graduación correcta.

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Síntomas del astigmatismo

Las personas que tienen astigmatismo leve, no presentan ningún síntoma. Pero, aquellas que sufren un astigmatismo severo pueden sufrir:

  • Visión borrosa a diferentes distancias, similar a la que se tiene al mirar a través de un cristal esmerilado.
  • Dolores de espalda, cabeza o espalda derivados de malas posturas.
  • Fatiga visual, asociada en muchas ocasiones a molestias en los ojos como escozor, picor o sensación de arenilla.
  • Necesidad de guiñar los ojos para enfocar.
  • Dificultad para ver en condiciones de poca luz.
  • Problemas para realizar cambios de enfoque cerca-lejos y viceversa.

Los astigmatismos severos suelen dar la cara en la infancia. Corregirlos cuanto antes puede prevenir problemas graves ya que, la visión se desarrolla completamente antes de los 10 años. Si no se ofrece al niño al corrección adecuada, el astigmatismo puede derivar en ambliopía u ojo vago, que consiste en la pérdida de la capacidad de ver claramente por uno de los ojos. La ambliopía es un problema de visión muy común en los primeros años de vida, y lo padecen entre un 3 y un 5% de la población infantil.

Los niños que tienen astigmatismo fruncen el ceño con frecuencia y se acercan mucho a los objetos con el objetivo de tener una imagen más nítida, llegado incluso a bizquear. Un astigmatismo no corregido también favorece la aparición de fatiga visual y dolores de cabeza en niños.

Aproximadamente el 80% de la información que recibimos nos llega a través de los ojos. Esto es especialmente importante en la infancia, una etapa en la que se adquieren la mayoría de los conocimientos. No detectar y corregir problemas visuales en los primeros años de vida aumenta también el riesgo de fracaso escolar.

Prevención y tratamiento del astigmatismo

El astigmatismo no es una enfermedad y no se puede prevenir ni curar, pero sí puede detectarse mediante un examen oftalmológico y ser corregido con lentes oftálmicas, lentes de contacto o mediante una operación.

Las lentes oftálmicas son la solución más común para corregir el astigmatismo. A diferencia de lo que ocurre con la miopía y o la hipermetropía, el diseño o superficie de las lentes del un astígmata difiere mucho de un caso a otro. Así, mientras que las personas con miopía llevan lentes cóncavas (más gruesas en los bordes y más delgadas en el centro), las personas con hipermetropía lentes convexas (más gruesas en el centro y más delgadas en los bordes), las lentes para personas con astigmatismo pueden llevar lentes cóncavas, convexas y, también, cilíndricas, dependiendo de cuáles sean sus necesidades de compensación. Los astigmatismos regulares suelen corregirse con lentes oftálmicas o con lentes de contacto y los irregulares, preferentemente, con lentes de contacto.

Hay diferentes intervenciones quirúrgicas para solucionar el astigmatismo. Por lo general, las operaciones para corregir este error refractivo se realizan después de haber corregido otros como miopía o hipermetropía. Al tratarse de una operación delicada (como todas las relativas a los ojos) y de un error refractivo complicado de corregir, será el especialista de la visión quien determine si se puede o no realizar una intervención así como sus probabilidades de éxito.

El astigmatismo, la ametropía más común (en su versión leve)

Más del 90% de la población tiene astigmatismo. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos este error refractivo es leve (de 0,25 a 1 dioptría) y no necesita corrección. Aunque lo más frecuente es que el astigmatismo se manifieste en la infancia, puede ser compensado con un sobreesfuerzo de enfoque durante la infancia y a juventud, y empezar a dar la cara en la edad adulta. Con el fin de evitar la fatiga visual derivada de los sobreesfuerzos de enfoque, y sus consecuencias (escozor, picor de ojos, dolores de cabeza…), es conveniente acudir a revisiones visuales indicadas por el especialista de la visión. En caso de detectar problemas de visión, es fundamental revisarse la vista, no hacerlo lo antes posible puede agravar el problema e incrementar el riesgo de accidentes.