Ambos términos son sinónimos; si bien “vista cansada” es más coloquial y “presbicia” más técnico. Con frecuencia, la “vista cansada” se confunde con la “fatiga visual”. La fatiga visual es consecuencia de haber realizado un esfuerzo acomodativo excesivo asociado, o bien a una actividad que implica la visión cercana, como leer con poca luz o pasar mucho tiempo trabajando con el ordenador, o bien a una actividad que exige cambios constantes de enfoque cerca-lejos, como conducir. La fatiga visual, además de dificultades visuales, produce molestias en los ojos: lagrimeo, picor, enrojecimiento, sensación de arenilla, etc. Así, mientras que la fatiga visual desaparece cuando los ojos se relajan y dejan un tiempo de realizar esa actividad que los ha fatigado, la vista cansada es crónica. Una vez que se manifiesta la presbicia, los episodios de fatiga visual son más frecuentes.

Los términos presbicia y vista cansada tienen el mismo significado

La presbicia, o vista cansada, es la pérdida de la capacidad de enfoque cercano que se produce con la edad. La mayoría de las personas empiezan a notar los efectos de la presbicia en algún momento después de los 40 años, cuando empiezan a tener problemas para ver claramente las letras pequeñas.

¿Qué causa la presbicia?

Cuando eres joven, la lente de tu ojo es flexible y relativamente elástica. Los músculos que rodean el ojo pueden cambiar la forma y ajustar la lente para acomodar tanto las imágenes cercanas como las lejanas. Sin embargo, con la edad, el cristalino y las fibras musculares que lo rodean pierden lentamente su flexibilidad y se vuelven rígidas. Como resultado, la lente se vuelve incapaz de cambiar de forma y se constriñe para enfocar las imágenes cercanas. Con este endurecimiento de su lente, el ojo pierde gradualmente su capacidad de enfocar la luz directamente en su retina.