Cómo tirar la caña perfecta: consejos a tener en cuenta

La cerveza es la bebida preferida de los españoles, de eso no hay duda. Servida en botellines, en tercios, en jarras de medio litro o, por supuesto, en cañas. Es el acompañante perfecto en una noche de tapas y la excusa idónea para compartir una tarde relajada con los compañeros después del trabajo. Pero para disfrutar de una buena caña no basta con abrir el grifo y coger un vaso, sino que se necesita seguir una técnica específica para que la cantidad, la composición y el sabor de la caña sea los adecuados. En otras palabras, hay que saber tirar una caña.

Aquí te contamos cuál es el proceso y cuáles los trucos que utiliza el mejor tirador de cañas del país. Y no, no lo encontrarás en Madrid.

El vaso indicado

Si te preguntas por qué cada marca cervecera dispone de sus propios diseños en cristalería, no, no se trata sólo de una estrategia de marketing: cervezas diferentes piden vasos distintos. Lo normal, entonces, es que si pides una Estrella Galicia, te la sirvan en un vaso de la marca; si pides una Mahou, en uno de Mahou… Pero como los locales no siempre disponen de vasos para todas las marcas, fíjate en estas normas generales:

para cervezas con cuerpo lo mejor será usar un vaso de boca ancha;

para cervezas ligeras, uno alto, tipo flauta;

y para cervezas con más graduación, y doble o triple fermentación, la ideal es la copa cáliz.

Sea cual sea el tipo de vaso, lo que está claro es que debe mantenerse boca arriba para evitar que atrape aromas, nunca puede ser congelado (por mucho que apetezca en los días calurosos de verano) y, lo más importante, es preciso mojarlo antes de ponerlo debajo del grifo. ¿Por qué? Porque de este modo se elimina cualquier partícula de polvo o suciedad y además se crea una fina película en el interior del vaso que permite que el líquido se deslice mejor.

¿Sabes esos aros de espuma, también llamados encaje de Bruselas, que aparecen en el vaso a medida que vas bebiendo? Únicamente serán visibles si el recipiente está limpio.

cañero de cervezas

El tiraje, en dos etapas

Antes de colocar el vaso bajo el grifo de cerveza, debes desechar el primer golpe de espuma. A continuación, sitúa el recipiente a unos 5 centímetros del grifo y con una inclinación de 45 grados para que la cerveza resbale por el interior sin perder carbónico.

Cuando tres cuartas partes del vaso estén llenas, colócalo en vertical y abre el grifo únicamente un 25%. El objetivo de esta segunda etapa es que caiga espuma, suficiente como para crear una capa o giste de unos 3 centímetros de espesor.

¿Por qué la espuma? Porque evita que el aire entre en contacto con la cerveza y esta pierda su carbonación original (las burbujas). El giste, además, se compone de tres capas visibles: una de burbuja gruesa en el nivel superior, la crema de espuma en el centro y la nebulosa (muchas y pequeñas burbujas) en el extremo inferior.

Para el extremeño Francisco Calamonte, el último campeón del Campeonato Nacional Estrella Galicia de Tiraje de Cerveza Profesional, “la espuma garantiza que tardes lo que tardes en beber la cerveza, esta se muestra como quiere el maestro cervecero”.

Existen algunas marcas de cerveza, incluso, que recomiendan retirar el sobrante con una espátula y así sellar el giste.

tirar la caña perfecta

Pasión por la cerveza

Al final, lo que diferencia una caña bien tirada de otra que no lo es se limita, en palabras de Francisco Calamonte, a “la sonrisa hacia el cliente y la pasión por la profesión”.

Eso, y en el caso del consumidor, a la tapa, la compañía y el momento del día.

Ahora que ya conoces la técnica, ¿te atreves a ponerte detrás de la barra y tirar la caña perfecta?