Sexo y felicidad: lo que importa es la calidad, no la cantidad

Para los que creían que la liberación de oxitocinas y serotonina provocada por relaciones sexuales satisfactorias era suficiente para alcanzar la felicidad, ha llegado un nuevo estudio que acaba de arrasar esta teoría hasta sus cimientos. No es la primera vez que estudios científicos desmienten falsos mitos asociados a la felicidad. Si antes le había tocado el turno al binomio felicidad/ dinero o felicidad/alcohol; ahora le toca el turno a la gran pregunta existencial “¿el sexo da la felicidad?”. Os adelantamos que la ciencia lo tiene claro. No hablamos de amor cuando queremos decir sexo, y la ciencia no habla de felicidad cuando quiere decir sexo.

El último estudio de la Universidad Carnegie Mellon no sólo establece que el sexo no da la felicidad, sino (¡atención!) que puede generar infelicidad. Para disipar las dudas sobre si más sexo provocaba una mayor felicidad o no, se realizó un experimento analizando el comportamiento sexual y las valoraciones de 64 parejas voluntarias. Las variables establecidas eran parejas heterosexuales, casadas de manera legal y con edades entre los 35 y 65 años.

¿Qué ocurre cuando duplicas la cantidad de sexo?

El experimento consistió en medir los horarios de sexo de cada una de las parejas. A continuación, se dividían en dos grupos.  El equipo pidió a la mitad de las parejas de duplicar la cantidad de sexo que estaban teniendo mientras que la otra mitad de las parejas mantuvo su horario sexual normal. Durante toda la duración del experimento, que duró 90 días, ambos grupos de parejas completaron el mismo cuestionario en línea al final de cada día. Este cuestionario ayudó a los investigadores medir el estado de ánimo de cada pareja, así como su grado de satisfacción con cada episodio sexual: la calidad del sexo.  

El equipo de científicos explicó que “al contrario de lo que cabría esperar, se observó un débil impacto negativo de inducir a la gente a tener más relaciones sexuales en el estado de ánimo”. Por lo que aquellas parejas que tuvieron que duplicar la cantidad de relaciones sexuales eran menos felices en general, llegando a la conclusión que en el sexo lo que importa es la calidad y no la cantidad.