El dinero no da la felicidad: ¿mito o realidad? Conoce lo que dicen los estudios

Si la sabiduría popular opinaba que “el dinero no da la felicidad”; el también popular Groucho Marx, genio del humor, se mostraba sarcásticamente contrario a esta afirmación: “¡hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!”. En este sentido, dan difícil es ponerse de acuerdo para la cultura popular como lo es para la ciencia. La eterna pregunta sobre si el dinero da la felicidad tiene respuestas encontradas también en el ámbito científico.

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) británica lo tiene claro. El dinero sí da la felicidad. El bienestar personal, la satisfacción personal, la autoestima e, incluso, la felicidad son mayores dependiendo del nivel de riqueza que rodea al individuo. Pero no una riqueza cualquiera. El estudio determina que lo que importa a efectos de que aumente la felicidad es más la riqueza acumulada que el nivel de renta. Para establecer el grado de satisfacción, la investigación de la ONS estableció cuatro preguntas, en sólo una de ellas se nombraba específicamente la palabra felicidad. Los encuestados respondían de 0 a 10 sobre su grado de satisfacción, estima, felicidad y ansiedad. En general, la gente se declaraba, el estudio fue realizado en 2011-12, y los resultados presentados a finales de 2015 (el contexto de crisis económica es según los investigadores importante), bastante feliz, pero hay una correlación clara entre mayores niveles de riqueza y de renta con mayor felicidad.

Igual de rotunda pero en el sentido contrario es la conclusión a la que ha llegado la Universidad Victoria de Wellington (Nueva Zelanda): el dinero da cierto bienestar, pero no sirve para comprar la felicidad. El estudio ha analizado los índices de felicidad y bienestar general de la población en los últimos 40 años, procesando la información de 63 países y más de 420.000 entrevistas para llegar a la conclusión de que la libertad y la autonomía personal son mucho más importantes para el ser humano que el dinero.

En una primera fase, el dinero aporta felicidad al permitir que se cubran las necesidades básicas de alimentación, vivienda y salud pero según la investigación neozelandesa, llegados a cierto punto, su influencia en el bienestar de la persona se va reduciendo hasta perder toda su importancia. La conclusión prioritaria es que los dos factores que aportan más felicidad al ser humano son la autonomía personal y la libertad de decidir.

Si la ciencia no es capaz de llegar a una conclusión rotunda en uno u otro sentido, ¿qué debemos creer los demás? El dinero nos aporta bienestar y estabilidad económica, pero, ¿eso es felicidad?